Lentamente
en sombras
se disuelve
todo lo que pudo ser indeleble.
Tranquilamente
se apaga
y enfría
el fuego que entibiaría tu vida.
Dulcemente
se entrega
a la nada
mi alma que un día quiso sostenerte
Lentamente
en sombras
se disuelve
todo lo que pudo ser indeleble.
Tranquilamente
se apaga
y enfría
el fuego que entibiaría tu vida.
Dulcemente
se entrega
a la nada
mi alma que un día quiso sostenerte
Qué bien envuelve la dulzura de tu carne
El ácido sabor de tu alma,
Cómo escondes tras tus ojos sin fondo
Las espinas de tu corazón amargo.
Y yo me siento como un humilde gorrión
Aterido y enamorado,
Entonando mi sencillo canto
En voz muy baja
(no quiero enturbiar tu sublime llanto),
mirando desde lejos tu ventana.
Cómo deseo que tus brazos me encarcelen,
y que me claves tus espinas
con un beso de amor, eterno, envenenado,
que alimentaré para ti,
con mi sangre.
Delicadamente, sin dudar,
Hundiste la daga de tu mirada
En mi corazón,
Y me desangré sobre tu piel.
Paciente, cruel, metódicamente
Con el cuchillo de tu amor
Pelaste la piel de la manzana
Que cayó madura en tus manos.
No tuviste que esforzarte mucho.
Con sólo oír tu voz de sirena,
Susurrándome entre oscuridad y nieblas,
El deseo, ay, el amor, anegó mi vida entera.
Nada gané a tu lado
Excepto conocerme algo mejor,
O ni siquiera.
Forjas mi alma, día a día,
A golpes de dolor y besos
En la fragua de tus brazos.
Acariciando tu cabello revuelto
Siento resbalar las horas entre mis dedos,
El tiempo que nos ha sido negado,
Que robamos.
En el abismo de tus ojos
Tan suaves, tan callados,
Siento el latido de la noche
Que se enrosca a tus brazos.
Tan dulce, tanta serenidad
Dentro de tu propio infierno.
Qué cruel es amarte,
Y tenerte tan poco,
Y entregarme , aún así, sin remedio.
Quiero sacarte de las raíces de mi alma,
Me esfuerzo, y sangro creyendo que te arranco,
Y entonces vuelves a mirarme
Y de nuevo caigo
En este amor, este deseo.
Y tus manos definen
El contorno de mi mundo,
Tu pelo marca el diámetro del Universo.
Alrededor de ti
Como una fánula,
Giro dentro del hechizo, ansiando quemarme
Sobre tu carne. Y entonces
Vuelves a besarme.
El Tiempo se detiene,
La Llama espera quieta, en silencio.
El Mundo se colma con tu aliento.
Así hundes de nuevo Las raíces de este desespero En el fondo de mi corazón, Allí donde no puedo llegar. Nunca me liberarás. Y el Universo gira alrededor De tu cintura, Y el tiempo evoluciona En tu mirada, Tus brazos me contienen Mientras me diluyo Entre tus labios, Anegado mi ser por tu presencia Nunca de tu sabor saciado
A UN ÍDOLO
Ummmm, la mística, la erótica,
La sublime belleza del dolor
Que asoma tras la pantalla de jade
De esos tus ojos,
Que enloquecen a quien cae
Bajo el poderoso influjo
De tu mirada.
Mentiroso , presumido
Atormentado,
Secretamente dolorido
Y traspasado.
Nada es seguro para ti.
Qué solo estás
En medio de esa multitud
Que te persigue y te desea,
Que te jalea.
Sin darse cuenta
De que no te ama,
(pero tú sí lo sabes),
Que sólo persiguen su propio reflejo
En el espejo de tu cuerpo,
(lo odias y lo amas,
nunca te dará paz,
lo usas como cebo
y lo desprecias,
el placer que te da
a cenizas sabe,
tu gloria y tu condena.
Tu liberación
Será terrible).